miércoles, 10 de septiembre de 2008

EXPLORACIÓN ARQUEOLÓGICA DEL SITIO LA REDONDA I

INFORME DE INVESTIGACIÓN Nº 1 [ AÑO 2004].-

En el mes de septiembre del año 2003, el ingeniero Orlando Álvarez de la Paz, miembro del grupo SAMÁ de la Sociedad Espeleológica de Cuba, reporta el hallazgo de un importante enclave arqueológico en la margen derecha del río Zaza, en el municipio Cabaiguán, de la provincia de Sancti-Spiritus, en la Región Central de Cuba.

El sitio se encuentra enclavado en la finca del campesino Taurino Francisco Pérez Pérez y su ubicación fue posible gracias a la colecta y reporte de evidencias de inequívoca factura aborigen que, dicho propietario hiciera al grupo SAMÁ.
Dentro de los útiles se encontraban dos esferas líticas en buen estado de conservación, un majador campaniforme artefactual y varios percutores de rocas tenaces.

El 28 de marzo del 2004 se prosiguen los trabajos de campo en compañía de los estudiantes de primaria Elianis Álvarez Hernández y Sergio Alejandro Álvarez García; además del campesino Wilfredo Ferro Paredes bajo la dirección de Orlando Álvarez de la Paz. En esta ocasión se realiza una minuciosa exploración del yacimiento y sus alrededores, corroborándose la existencia de un montículo muy erosionado donde la afloración del material arqueológico fue significativamente más numeroso que en el resto del área. Se practicó la colecta controlada de las evidencias, lo que nos permitió tener una idea de la disposición de las mismas en el residuario arqueológico y la determinación de su extensión superficial de 3000 metros cuadrados.

El área de habitación parece corresponder a un montículo que se disponía del NE al SW con una longitud aproximada de 24 metros cercano al talud de la margen derecha del río Zaza en su llanura aluvial.

El conjunto herramental lo integran la Industria de la Piedra Tallada, la Industria de la Piedra en Volumen, la Industria de la Concha y Dieta.

Industria de Piedra Tallada
Los análisis preliminares permiten inferir la presencia de una industria fundamentalmente de lascas de pequeñas dimensiones con un porciento de piezas de dimensiones microlíticas; donde son posible encontrar lascas con retoque denticulado, lascas con muescas, lascas con retoque inverso, lascas con retoque dorsal, perforadores y raspadores. dentro de las herramientas en núcleos se encontraron los subdiscoidales con retoque denticulado, prismáticos con retoque abrupto, tajadores simples, núcleos con retoque semiabrupto, núcleos con perforador y espiga de sujeción o enmangamiento. Por otro lado, el estudio de las fracturas en las herramientas en lascas permitió conocer -en una muestra reducida de 18 piezas- la existencia de retoques en las fracturas en 10 de ellas; lo que pudiera indicarnos la intencionalidad de su elaboración con el propósito de crear una nueva herramienta o el uso de este borde de ataque con algún fin utilitario.

Industria de la Piedra en Volumen y de la Piedra Utilizada
Dentro del conjunto de la `piedra en volumen, este grupo, es el más significativo,encontrándose representado por los percutores de rocas duras, percutores trituradores y los trituradores de formas y tamaños variables.

Industria de Piedra Tallada en Volúmenes Pulidos
Está representada por un grupo reducido de evidencias entre las que se destacan las esferas líticas, un majador artefactual campaniforme y un artefacto de caliza semejantes a las hachas precaribes.

Industria de Concha
Esta industria está poco representada, denotándose la existencia de las gubias y los picos de concha.

Dieta
Integrada fundamentalmente por restos de jutías de diferentes especies, la jicotea de agua dulce, aves, peces, jaibas y moluscos.

Consideraciones preliminares
Las exploraciones y los trabajos de campo; así como los resultados de los análisis del material colectado permiten inferir que el yacimiento arqueológico de La Redonda I se corresponde con una comunidad mesolítica establecida en un medio mediterráneo que, al parecer, relega la elaboración y utilización de artefactos de concha, industria menos factible de mantener en las nuevas condiciones.
Otro aspecto de suno interés lo constituye la posibilidad de contactos establecidos con grupos más desarrollados con patrón de asentamiento neolítico; aseveración que resulta posible por la presencia en el residuario de herramientas artefactuales obtenidas por la técnica de tallar la piedra y su posterior pulimentación, como lo confirma el majador campaniforme y otros artefactos relacionados con el proceso de construcción de estos útiles, como por ejemplo: los desbastadores de cuarzo. Este aspecto y el hecho de colectarse in situ herramientas en vidrio tallado, pudieran indicarnos la posibilidad de una ocupación tardía en el enclave objeto de estudio.

El video, que veremos a continuación resume algunas de las características esenciales del residuario La Redonda I, las que permiten a su vez complementar lo ya referido en el presente informe de investigación.




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miércoles, 11 de junio de 2008

ARQUEOLOGÍA ABORIGEN DE LA REGIÓN CENTRAL DE CUBA

LA INDUSTRIA DE PIEDRA EN VOLUMEN DEL YACIMIENTO LA AURORA (...continuación).- Sexta Parte.

Orlando Álvarez de la Paz (1)
Santiago F. Silva García (2)
Leonardo Rojas Pérez (3)

(1) Ingeniero en Sanidad Vegetal
Arqueólogo aficionado
(2) Licenciado en Física y Astronomía
Arqueólogo aficionado
(3) Licenciado en Biología
Arqueólogo aficionado


Discusión y Conclusiones (...continuación)

Con referencia a los discos líticos de mica, que con cierta frecuencia fueron colectados en el residuario, suponemos que debieran cumplimentar algunas funciones productivas de cierta significación. Al respecto, tres de ellos presentaron huellas de haber sido empleados en sus caras con el propósito de desmenuzar algunos materiales. En otras de las muestras su empleo fue más frecuente como afilador.

Se debe llamar la atención en relación a la superficie rugosa de estas lajas, que conjuntamente con sus dimensiones, hace recordar a los ralladores de corales madrepóricos, frecuentes en sitios costeros. Es posible que en el caso que nos ocupa, pudiera tratarse de una variante de los mismos, en las condiciones concretas de los ecosistemas mediterráneos, por lo que su uso pudiera estar relacionado con el rallado de algún tipo de producto vegetal. Por su tamaño, los discos son de fácil sujeción con la mano en un por ciento alto de la muestra.

Resulta de mucho interés la gran profusión de herramientas de la industria de piedra en volumen, colectada durante los trabajos de campo, sobrepasando la significativa cifra de 1000 piezas; de la que se estudia una muestra representativa de 810 evidencias. Dicha colecta resulta relevante al compararla con otros sitios cubanos (Domínguez et al. 1990). Por tales razones y la ya señalada presencia de otras industrias, como la de la concha y la de piedra tallada, las que igualmente alcanzaron un relevante desarrollo; dicho enclave puede ser considerado dentro de los de gran magnitud para Cuba.

Por otro lado, las exploraciones de campo nos permitieron llegar a las conclusiones de que en el sitio La Aurora se desarrolló una intensa actividad recolectora de materiales, que posteriormente eran elaborados o utilizados como herramientas de trabajo que de manera continua garantizó el mantenimiento de esta industria.

Se observó una gran variedad de guijarros, lajas y otros tipos de evidencias líticas sin huellas de trabajo; utilizando como fuente de materia prima los alrededores y lecho de las corrientes fluviales próximas al asentamiento.

De todo lo anteriormente señalado se infiere que la industria de la piedra en volumen jugó un papel fundamental en la cumplimentación de las principales actividades económicas de la comunidad humana asentada en La Aurora. La tradición en el empleo de guijarros o cantos, usados para percutir y triturar; así como en la utilización o elaboración de majadores, lajas molederas, manos de morteros, morteros, limas afiladoras, etc; empleadas también por otros grupos aborígenes cubanos, de iguales o diferentes niveles de desarrollo de las fuerzas productivas, cobró una mayor importancia cuantitativa en La Aurora, pues es muy interesante los diversos tipos de herramientas, representadas a su vez por una gran cantidad de ejemplares de formas y tamaños diferentes. Así tenemos que, por ejemplo, los majadores y herramientas polifuncionales afines (hpa) sumaron un total de 306 ejemplares; siendo los percutores y hpa del orden de las 403 piezas. Además de la amplia representatividad de las 57 lajas molederas, número en el cual no se incluye la infinidad de lajas molederas fragmentadas y fragmentos, que no pudieron ser trasladados del área de asentamiento para su estudio y de gran número de lajas afiladoras y otras evidencias de piedra colectadas.

La industria de la piedra en volumen de La Aurora presenta gran similitud morfométrica con la del sitio Banwari-Trace, al suroeste de la isla de Trinidad; cuyos fechados arrojaron una antigüedad entre 5500 y 3500 a.n.e. (7180 +- 80 y 2550 +- 100, Tabío, 1989) . Según Veloz (1976:18), "por su antigüedad, Banwari-Trace empalma con cultura de orientación similar continental como Cerro Mangote, en Panamá (6810 +- 100 A.P., Tabío, 1989) y El Heneal en Venezuela (3400 +- 120 A.P., Tabío, ob. cit.).
Para ambos sitio -La Aurora y Banwari-Trace, lo más característico es su variedad de manos (Tabío 1989), morfométricamente muy variadas, manos de molinos o majadores, los martillos o percutores, ciertos choopers -también abubdantes en La Aurora-; además de posibles pulidores (lajas afiladoras), logrados en piedras planas y alargadas. Es preciso apuntar que muchas de las manos de Saint Johns, en Trinidad, presentan una gran similitud con las de La Aurora.

Por otra parte, aunque no constituye objeto del presente trabajo, la industria de la concha guarda estrecha similitud con iguales artefactos de la serie Manicuaroide; conjunto de fases arqueológicas agrupadas en cuatro complejos, que son: Cubagua, Manicuare, Punta Gorda y carúpano, con fuerte énfasis marítimo (Rouse y Cruxent, citados por Veloz, ob. cit.:41).
Según estos autores, los lugares de la serie Manicuaroide consisten en varias filas de conchas y remanentes de alimentos marinos; restos de montículos concheros, pero de especies de agua dulce, son observados también en La Aurora. Dentro de los artefactos más importantes o distintivos pueden señalarse las puntas de proyectil de hueso, cuyo uso debió corresponder a sistemas de enmangados en flechas, arpones, etc; que fueron usados para la caza y la pesca. Dichas herramientas están presentes también en La Aurora, donde puede apreciarse una extraordinaria similitud morfológica con la de Manicuare; siendo elaboradas en concha. En nuestro caso son también abundantes las piedras planas usadas como afiladores (lajas afiladoras), empleadas en la confección de las puntas, elaboración del bisel de las gubias y otras actividades; además de un guijarro muy semejante a las piedras bipuntes, colectadas comúnmente en los mencionados sitios de esta serie.

Partiendo del hecho de que la comunidad aborigen objeto de estudio corresponde, como hemos señalado, a un sitio híbrido y planteándonos como hipótesis que dicho proceso de hibridación se desarrolló en este grupo con anterioridad a su asentamiento en La Aurora, puede señalarse que a su arribo dicha colectividad humana poseía una fuerte tradición que le permitió el dominio de las industrias antes señaladas y la de la piedra tallada, que llegó a utilizar -en mayor o menor medida- en correspondencia con las posibilidades del medio.

Según Veloz (1976), los primeros antillanos se desarrollaron frente a ecologías costeras; modificando sus conductas y modos de actuar en función de las necesidades del medio. Plantea además, que en el proceso de movilidad de estos grupos de recolectores (economías de apropiación) hay que tener en cuenta el cambio de instrumental por factores ecológicos. Los elementos iniciales de una tradición traen el instrumental de origen; los cuales serán variados o reformados para su aplicación a una ecología que no presenta la misma alternativa en cada lugar.
Sin lugar a dudas, las condiciones del medio mediterráneo influyeron marcadamente sobre el desarrollo de la industria de piedra en volumen, que sin abandonar la tradición tecnológica en la elaboración y empleo de artefactos de concha, mucho más factible de mantener e incrementar en áreas de habitación próximas a la costa, la que perfeccionó; readaptándola para su mejor explotación en las nuevas condiciones de la economía de tierra adentro, mucho más factibles para grupos con tradición continental durante el de cursar de un proceso evolutivo de las fuerzas productivas en interacción con el medio ambiente circundante.
En el proceso de trabajo, a medida que avanza el conocimiento sobre el objeto de trabajo
(naturaleza) y sus instrumentos, el hombre va descubriendo y creando nuevas y superiores
formas de acrecentar su capacidad productiva, que se expresan en descubrimientos e inven-
ciones de nuevos instrumentos de trabajo o en la asimilación, préstamo o rechazo de
instrumentos de otras sociedades con las cuales establece algunas formas de relación
(Lumbreras, 1984:57).



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jueves, 24 de abril de 2008

ARQUEOLOGÍA ABORIGEN DE LA REGIÓN CENTRAL DE CUBA

LA INDUSTRIA DE PIEDRA EN VOLUMEN DEL YACIMIENTO LA AURORA (...continuación).- Quinta Parte.


Orlando Álvarez de la Paz (1)
Santiago F. Silva García (2)
Leonardo Rojas Pérez (3)

(1) Ingeniero en Sanidad Vegetal
Arqueólogo aficionado
(2) Licenciado en Física y Astronomía
Arqueólogo aficionado
(3) Licenciado en Biología
Arqueólogo aficionado


Discusión y conclusiones (...continuación)

En los majadores y herramientas polifuncionales (hpa.), los materiales utilizados fueron preferentemente bajos, estrechos y gruesos; comprobándose que la altura, el ancho y el grosor se comportaron con mayor frecuencia en los valores medios; lo que pudo estar condicionado por las características de los materiales que se disponían en las fuentes y los requerimientos prefijados por el aborigen cuando seleccionaba la misma.

Se destacan en el conjunto una alta frecuencia de majadores y hpa con más de una superficie de trabajo empleadas para majar; lo que evidencia una alta explotación de las herramientas, cuando las mismas -morfométricamente- les fueron favorables.

Se apreció también una alta localización de las superficies de trabajo en las caras y bordes; en estos últimos es frecuente encontrar áreas utilizadas para triturar que evolucionaron en áreas de trabajo empleadas para majar.

En las caras de los majadores -aunque con baja frecuencia- se presentaron hoyuelos originados por la percusión y la trituración, que crearon superficies pulimentadas en el perímetro de los mismos. Los hoyuelos también fueron observados en la base de las herramientas; lo que demuestra que en ocasiones la superficie para majar cumplimentaba las funciones de trituración como parte de un mismo proceso de trabajo.

Se descarta la posibilidad de que, los hoyuelos a los que se ha hecho referencia, hayan sido eleborados intencionalmente para la mejor sujeción de las herramientas, criterio sostenido por otros autores. Los hoyuelos -para el caso concreto que nos ocupa- fueron el resultado de la intervención de las herramientas en el proceso de trabajo.

Superficies de trabajo para percutir y triturar se presentaron también en majadores y hpa con las mismas ubicaciones a las observadas en percutores y hpa.

Durante el estudio del desarrollo y frecuencia de las superficies de trabajo se puso constatar, en un grupo de estos tipos de herramientas, que dichas superficies fueron seleccionadas previamente por el aborigen al elaborar las mismas.

En otro grupo de piezas, el desarrollo de las superficies de trabajo -en cuanto a desarrollo se refiere- presentaron un mismo comportamiento que los guijarros seleccionados.

Es evidente, que los majadores y hpa fueron empleados para la elaboración de diferentes materiales, materias primas y alimentos; aunque la elaboración de alimentos debió ser el objetivo fundamental al cual fue destinado este grupo de herramientas de la industria de la piedra en volumen.

Según Martínez (1989: 13-14), los majadores "utilizados en estrecha combinación con los morteros y piedras molederas, debieron emplearse para macerar, moler, triturar y pulverizar granos, semillas, almendras y otros productos vegetales; así como materiales colorantes. También debieron usarse en la maceración de carnes de aves, mamíferos, peces y moluscos".

En otro orden de cosas, se puede apreciar, que en las lajas molederas predominaron las rocas blandas sobre las duras. Un número significativo de estos artefactos fueron empleados por ambas superficies o caras; observándose con frecuencia que una de estas se encuentra más utilizada que la otra. Ello pudiera indicar una máxima explotación de las lajas en determinada labor productiva, que a la par con la posible escasez de estas, hiciera que las mismas fueran trabajadas por ambas caras.

Las lajas molederas se supone que fueron utilizadas en un mismo proceso productivo; lo cual se infiere atendiendo a las similitudes que existen entre las superficies de trabajo del conjunto de lajas estudiadas.

Se observó, por separado otro importante muestrario únicamente con superficies de trabajo que hemos clasificado como de trituración. Esta particularidad pudiera indicar fases específicas dentro de un mismo proceso productivo, donde se necesitaba una elaboración inicial del objeto de trabajo a través de la percusión y la maceración. Posteriormente, en un nivel final del proceso se molía para desmenuzar, mediante la función de majar; función que incluyó la rotación circular del majador -en un primer término- y de forma elipsoidal, en menor medida.

Harris, citado por Veloz (1976: 46-47), señala que -en su opinión- una combinación de majadores, manos [percutores y hpa] y yunque [lajas molederas]; encontradas "in situ" y pertenecientes al Período Tardío de Banwari I (4500 A.C.) parece confirmar que son herramientas asociadas a un mismo proceso.

Otro grupo menos representativo de estas herramientas se utilizaron en otras labores que, por las características de las áreas de trabajo, no parecen pertenecer al mismo proceso productivo al que se hacía referencia. Estas lajas pudieran heber sido utilizadas en la maceración de algunos sedimentos o materiales semejantes y en la trituración de rocas hematíticas y limoníticas para la extracción de colorantes.

Además de las mencionadas lajas, se emplearon guijarros con una de sus superficies ligeramente planas, que sin preparación previa se ponían en función del objeto de trabajo. Estos tipos de herramientas fueron morfométricamente diferentes y de materiales diversos.

La muestra abarcó lajas con una superficie de trabajo al centro, con una típica percusión, relativamente profunda y que en la periferia presentaron una banda ancha de superficie liza y regular; típica de la acción de majar. Dichas piezas pudieron emplearse en la maceración, por medio de la percusión y posterior desmenuzamiento, al triturar y majar. Otras tienen al centro una superficie majada y una banda en el perímetro; que indica la percusión y la trituración de los materiales procesados.

Por otra parte, muchos autores, que se han referido al uso de las lajas afiladoras, coinciden en afirmar que estos instrumentos se emplearon en la elaboración de los biseles de las gubias. Esto parece reafirmarse para el caso del yacimiento La Aurora; existiendo una relación entre la abundancia de estas lajas afiladoras y la abundancia de las gubias de concha (más de 82) en el referido sitio. Además todo parece indicar que en La Aurora su función no se centró en el aspecto antes mencionado. Por el contrario, el espectro de funciones a las que se destinó fue mucho más abarcador; así encontramos que su uso fue posible en el proceso de elaboración de otros utensilios, como por ejemplo en la confección de los filos de los cuchillos y las puntas de concha.


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jueves, 11 de octubre de 2007

ARQUEOLOGÍA ABORIGEN DE LA REGIÓN CENTRAL DE CUBA

LA INDUSTRIA DE LA PIEDRA EN VOLUMEN DEL YACIMIENTO LA AURORA (...continuación) - [Segunda Parte].


Orlando Álvarez de la paz (1)
Santiago F. Silva García (2)
Leonardo Rojas Pérez (3)


(1) Ingeniero en Sanidad Vegetal
Arqueólogo aficionado.
(2) Licenciado en Física y Astronomía
Arqueólogo aficionado
(3) Licenciado en Biología
Arqueólogo aficionado



PERCUTORES Y HERRAMIENTAS POLIFUNCIONALES AFINES

Rocas utilizadas
Los materiales no presentaron ningún grado de elaboración antes de ser usados como herramientas, representados por 13 tipos de rocas, entre las que predominan las cuarcíticas, silicíticas y graníticas. El empleo de la peridotita y el basalto también fueron frecuentes. Los percutores de arcillolita, eclogita y serpentina fueron menos frecuentes.

Análisis morfológico
Las formas elipsoidales se observaron como las más comunes; existiendo un número alto de formas subelipsoidales, presentándose con relativa abundancia las subdiscoidales del tipo 4 y ovoidales.

Peso de las herramientas
Se escogieron preformas preferentemente ligeras (34.5 g - 65.1 g) y los medianamente ligeros (65.1 g - 107.03 g). También se observó una preferencia por aquellas formas de aproximación mediante pesadas (107.05 g - 199.7 g), muy ligeros (menores de 34.5 g) y muy pesadas (mayores de 453.9 g).

Número y frecuencia de las superficies de trabajo
Se identificaron hasta 15 superficies de trabajo utilizadas con la siguiente distribución: los percutores con 4 y 1 superficies de trabajo se hallaron con más frecuencia, seguidas por aquellos con 5 y 6; el resto con 7, 3, 8, 9, 2, 11, 12, 14 y 15 tuvieron índice inferiores.

Tipo y localización de las superficies de trabajo

partes percutor copiaLos tipos identificados son el resultado de la observación de evidentes huellas de trabajo en los percutores y herramientas polifuncionales afines, que permiten su aislamiento y agrupación en diferentes conjuntos, semejantes por la disposición de las superficies de trabajo.


percutor tipo 1 copia
Tipo 1
Fue el más abundante. Con áreas de trabajo en los extremos de ambos bordes para percutir o triturar, generalmente su empleo es más acentuado en los extremos de ambas caras, igualmente usados para percutir o triturar. El centro, en la mayoría de los casos, con evidencias de haber sido empleado para percutir, llegando a formar hoyuelos utilizados para triturar. En el perímetro de los hoyuelos es frecuente encontrar bandas pulimentadas, que reafirman este criterio. Extremos de las herramientas usadas principalmente para percutir.

Todas las características pueden estar o no contenidas en una misma herramienta. En este grupo se incluyeron las que presentaban áreas de trabajo en los extremos de ambos bordes y las caras o combinadas, que indicaban la posible evolución hacia el tipo 1.
percutor tipo 2 copia
Tipo 2
Este tipo sigue en abundancia al anterior. Superficie de trabajo en todo el perímetro de la herramienta, empleada para percutir. En ocasiones el centro de las caras a sido utilizado para percutir, al igual que sus extremos.








percutor tipo 3 copia
Tipo 3
Se observó en aquellas formas aproximadamente triangulares. Las áreas de trabajo -para percutir- se localizaron principalmente en los extremos más prominentes. Los lados delimitados por los extremos pueden o no estar percutidos o con huellas de trituración; siendo -por lo general- menos empleados que los extremos. Los extremos de las caras y sus centros usados con frecuencia para percutir y en contados casos para triturar.


percutor tipo 4 copia

Tipo 4
Áreas de trabajo -para percutir o triturar- localizadas en la porción mecial de ambos, al igual que los extremos de la herramienta. Las caras con hoyuelos en el centro para percutir o triturar. En este último caso es frecuente observar las bandas pulimentadas referidas para el tipo 1. Los extremos de las caras pueden estar empleados para percutir. Se incluyen las formas que presentan únicamente la utilización de ambos bordes.






percutor tipo 5 copia
Tipo 5
Por ser morfológicamente esferoidales y ovoidales, las superficies de trabajo -para percutir- se localizan agrupadas en pequeñas áreas, distribuidas indistintamente en la superficie de las herramientas. Es frecuente que dichas áreas se encuentren localizadas en regiones prominentes de la superficie de estos útiles.







percutor tipo 6 copia
Tipo 6
Se presentan en guijarros en forma de puntas de proyectil, donde las áreas de trabajo se localizan en los extremos de ambos bordes, el ápice de la herramienta y uno de los extremos de ambas caras







percutor tipo 7 copia
Tipo 7
Las áreas de trabajo -para percutir- se ubican en uno o ambos extremos de las herramientas. Se observó en 6 formas ovoides o semejantes a estas. Por la disposición de las superficie de trabajo parecen haber sido empleadas como manos de morteros.

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